Así se hizo mexicano Mantequilla Nápoles

Uno de los mejores boxeadores en la historia de nuestro país es, sin duda, José “Mantequilla” Nápoles.

Aunque nació cubano, con el tiempo llegó a México y partió de este mundo como todo un mexicano.

La razón de su llegada es simple y poderosa: en 1959, Fidel Castro prohibió el boxeo profesional en Cuba. Quienes vivían del boxeo tuvieron que salir del país. Muchos optaron por Miami, pero Nápoles prefirió México.

“No tengo interés en la política, quise hacer una vida decente para mi esposa y mi hijo, así que fui a la Ciudad de México y reanudé mi carrera boxística”, dijo Nápoles según el libro de los récords oficiales del Salón de la Fama del Boxeo Internacional, donde forma parte desde 1990.

Y es que como amateur, Mantequilla tuvo un récord impresionante de 114-1.

Y así está la historia: Nápoles debutó profesional en 1958 y al principio solo peleaba en La Habana, en los pesos pluma y ligeros. Cuando se mudó a México fue después de sus primeras 19 peleas como profesional, es decir, en 1962, justo cuando el boxeo profesional fue prohibido en Cuba.

Así lo cuentan en las memorias de Carlos Monzón, quien fuera rival de Nápoles en una de las peleas más llamativas de sus épocas.

“Cuando Fidel tomó el gobierno de Cuba, el boxeo profesional fue prohibido. Eso fue allá por 1959 y provocó el éxodo de algunos grandes boxeadores. La mayoría se fue para Miami, poniéndose bajo las órdenes de Chris Dundee, famoso promotor de esa zona. Su hermano, Angelo, le había seguido los pasos desde Filadelfia y con el tiempo iba a consagrarse como uno de los mejores técnicos de boxeo —o tal vez sea mejor decir uno de los mejores rincones de boxeo, al amparo de sus conocimientos de estrategia—. Luis Manuel Rodríguez, entre otros, fue una de las figuras de aquellos cubanos con base en Miami. José Nápoles, en cambio, decidió irse a México, en donde se puso a las órdenes de Cuco Conde y Kid Rapidez. Desde los tiempos de Eligio Sardiñas, «Kid Chocolate» y otros, el boxeo cubano se había convertido en símbolo de elegancia y demostración de habilidades, de boxeo para poseedores de «paladar negro». Nápoles mezcló, sin duda, la exquisita escuela cubana con la mexicana, de mayor practicidad y de un estilo más combativo”.

En resumen: Nápoles peleó hasta 1961 en Cuba; cuando lo prohibieron, después llegó a México en el 62 y reanudó su carrera.

¿Por qué digo entonces que Nápoles llegó al mundo como cubano y partió como todo un mexicano?

Porque llegó a México a los 22 años, impulsó su carrera en nuestro país, vivió y adoptó los comportamientos mexicanos —hablaba como uno de nosotros— y fue en México donde se convirtió en uno de los mejores welters de la historia.

“Había mucho mango para comer. Comía mucho mango y vendía mucho mango allá en Cuba. Ahí me tragaba muchos mangos”.
(Por qué México) En primera, la afición era muy buena, me quería mucho a mí, después conocí a mi señora, y ya después de ahí me quedé vigilándola siempre. Me hice boxeador en Santiago de Cuba, después me fui para México y peleé con muchos peleadores de ahí y les rompí su madre a muchos de ellos. Curtis Cokes peleaba muy duro y pegaba duro, pero yo tenía mucha condición, que le esquivaba mucho los golpes, y así me quedé dándole duro a Curtis Cokes y así me hice muy famoso como Mantequilla”, dijo Nápoles en entrevista con UACJ-TV.

Y desde los 22 años que llegó hasta los 79 que falleció tras problemas en su corazón, siempre se quedó en México…

¿Qué opinaba, entonces, Mantequilla Nápoles de nuestro país?

Lo mejor que hay en el mundo

De esa manera le respondió la leyenda, una vez, a Heriberto Murrieta.

Así que ahí lo tienes, por esta razón es que José Mantequilla Nápoles se hizo mexicano…

¿Es para ti Nápoles un top ten en la historia de nuestro boxeo?

“Lo mejor que hay en el mundo”, se refirió el Mantequilla de México en una entrevista con Heriberto Murrieta.


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