¿Imaginas un enfrentamiento épico entre dos leyendas latinoamericanas: Roberto “Manos de Piedra” Durán contra Julio César Chávez?
En los primeros meses de 1998, eso estuvo a punto de suceder… y Durán lo buscó con todo.
Manos de Piedra venía de victorias sobre David Radford y Félix Hernández, y antes de colgar los guantes quería una última pelea millonaria.
Con esa idea, solo un nombre le tentaba de verdad: el Gran Campeón Mexicano, Julio César Chávez.
Un choque entre Durán y Chávez habría sido el sueño de cualquier fanático: los dos más grandes peleadores latinoamericanos de la historia cara a cara.
Pero la pelea nunca se concretó.
Los promotores no lograron armarla, así que Durán, decidido a hacerla realidad, tomó la iniciativa: se presentó en varios restaurantes de Los Ángeles que solía frecuentar Chávez para intentar encontrarse con él y convencerlo.
“Pero nunca me lo encontré”, confesó el panameño en Yo soy Durán: mi autobiografía.
Según Durán, el principal obstáculo fue el tema del peso, pero aquí viene lo más impactante: Roberto Durán estaba convencido de que, de haberse dado la pelea, habría sido un trámite rápido.
“Escuché que no quería pasar de las 150 libras, pero estaba bastante seguro de que era sólo una excusa. El mexicano era un buen boxeador y yo lo respetaba y todo eso, pero no había nacido en la era de Roberto Durán. Chávez nunca, nunca me habría ganado. Pobrecito, no habría durado tres asaltos”, afirmó sin pelos en la lengua.
Con Chávez descartado, Durán terminó peleando por el título mediano AMB ante William Joppy… y perdió por nocaut en el tercer round.
Por su parte, Chávez tuvo su revancha con Óscar de la Hoya por el cetro welter CMB… y también cayó, esta vez en el octavo asalto.
¿Qué opinas tú? ¿Cómo habría sido realmente un Durán vs. Chávez en 1998?
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